¿Qué? ¿No tienes veinte preguntas para hoy?
¿Te molestan mis preguntas?
No tanto como tus reacciones.
¿Reaccioné mal?
No. Ese es el problema. Te lo tomaste todo demasiado bien, no es natural. Eso me hace preguntarme que piensas en realidad.
Siempre te digo lo que pienso de verdad.
Lo censuras.
No demasiado.
Lo suficiente como para volverme loca.